lunes, 11 de diciembre de 2006

Biodiesel: Realidad o utopía?

BIODIESEL: REALIDAD O UTOPÍA

Quien esté informado sobre el mercado petrolero sabrá que el barril (156 lts.) de petróleo llegará en los próximos días a los 70 USD. Incide en esta suba la fuerte demanda del norte por el crudo invierno que están sufriendo y por motivos políticos. Es un hecho que los países productores de petróleo tienen un poder inmenso solamente ordenando la mayor o menor extracción de crudo. Este poder está en manos de personas o corporaciones que no piensan en el bien común sino en sus propios y particulares intereses.

Los países que no somos productores de petróleo, somos rehenes de el buen o mal humor de estos déspotas económicos y tenemos que soportar, a costa del esfuerzo y sacrificio de nuestra población, el subdesarrollo, la miseria, el hambre, la emigración y muchos cosas más.

Las propias compañías petroleras, las famosísimas 7 hermanas, están desde hace años desarrollando el uso de combustibles alternativos, no contaminantes y renovables. Estas compañías conocen muy bien la curva de Hubbert, la cual dice que cuando las reservas de petróleo lleguen a la mitad estimada, el precio subirá a niveles imposibles de vender para los usos actuales.
Se podrá usar como materia prima para la petroquímica, pero no para la producción de energía.
Una noticia del día 24/01/06, nos cuenta que el mayor comprador de petróleo del mundo, USA, empezará a variar su suministro de energía volcándose a la energía atómica, le eólica y los biocombustibles. De hecho, USA no vende ni un gramo de aceite crudo de ningún tipo, ya que lo usa para la fabricación de biodiesel. Y esto no es una exageración: personalmente tengo un pedido de cotización de 12000 toneladas mensuales para Alemania, y no las puedo conseguir en ningún lugar del mundo.

Entonces el biodiesel en el mundo desarrollado es una realidad y no es porque no tengan dinero para pagar el petróleo, es porque el petróleo no es eterno y están poniéndose a tono con una realidad que nos va a golpear dentro de muy poco tiempo.

Por otro lado en los países que somos productores de oleaginosas, y que podríamos hacer nuestro combustible, es una utopía. Y nos preguntamos ¿porqué es una utopía?. Tenemos la materia prima, tenemos los conocimientos, tenemos el mercado, pero lo que no tenemos es la voluntad política para hacerlo.

Es más fácil que Chávez venga y nos compre con petróleo y dinero para remodelar La Teja o para hacer bioetanol con un método antieconómico, obsoleto y absurdo; que promover la producción de oleaginosas y dejar a los particulares la producción y venta de biodiesel.
Los intereses epúreos que hay detrás de todo esto son vergonzosos, es totalmente lamentable que la mayoría de la gente sepa de la existencia del biodiesel y tenga esperanzas en una independencia energética, y un grupo de autoridades, por ser obsecuentes con el mono bananero de Chavez, impida la reglamentación de la ley 17597 del año 2002.
Esta reglamentación es la que dará el marco jurídico para que los inversionistas extranjeros puedan tener confianza. Nuestro país tiene fama de ser uno de los pocos países en el mundo que respeta los contratos firmados, esa confianza la debemos explotar.

La experiencia de las papeleras es la demostración más acabada de la seriedad del Uruguay con respecto a los compromisos contraídos.

Tenemos el ciclo completo para tener nuestra propia fuente energética y no lo hacemos porque, a pesar de que la mayoría del partido gobernante está de acuerdo y la oposición también, hay un grupo de presión que impide la realización del biodiesel.

¿Hasta cuándo vamos a ser dependientes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir la ruta hacia el desastre? ¿Es que los responsables de la conducción y bienestar de la República no se dan cuenta que si no hacemos algo ahora, el día de mañana nos vamos a despertar con el desastre ya hecho?
¿Vamos a depender energéticamente de un país que está al borde de la crisis social y económica total? ¿Nadie se dá cuenta de los peligros que encierra depender de Venezuela? ¿Nadie se dá cuenta que tenemos bajo nuestros pies, no petróleo, pero buena tierra que nos puede dar una base energética sustentable, económica, no contaminante?

Despotricamos y envidiamos al primer mundo, pero somos incapaces de arremangarnos y ensuciernos las manos, de trabajar duro por cosas tangibles a corto, mediano y largo plazo. Se piensa y se trabaja, se gasta dinero y tiempo en utopías, como es el bioetanol; y el bioetanol es una cuestión política, no es una cuestión que afecte a la economía nacional positivamente.
El Ministro de Economía está luchando a brazo partido para que se haga un tratado de libre comercio, un grupo de ignorantes se opone a ello simplemente porque está USA de por medio.
¿Que es más importante para estos sujetos el bienestar del pueblo o sus caducas ideologías?. Aparentemente son más importantes sus caducas ideologías y hay que recordarles que el muro de Berlín cayó en 1989, que la Unión Soviética, luego de 70 años de experiencia socialista tuvo que abandonarla.

Creo que hay que hacer un replanteo de las prioridades nacionales. No se puede anteponer la política al bienestar del pueblo; no se pueden anteponer intereses personales a los intereses nacionales.

El biodiesel es un proyecto nacional si todos ponemos nuestra cuota de voluntad para hacerlo, si lo fabrican y usan los países que tienen petróleo, con muchísima más razón deberíamos hacerlo nosotros, ¿o tal vez prefieran que cuando la curva de Hubbert lo marque empecemos a importar biodiesel?

Alvaro Kröger

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