lunes, 11 de diciembre de 2006

Bin Laden a unas cuadras

BEN LADEN A UNAS CUADRASA largo plazo, habrá paz cuando los palestinos absorban la cruda realidad:que nunca han tenido un país en estas tierras, que es imposible "recuperar"una capital que nunca les perteneció, que su identidad nacional tiene menosde un siglo, y no milenios, y que el sendero de la paz con Israel les traemás beneficios que la violencia suicida. A medio plazo, habrá paz cuando sedesembaracen de ideas a las que los indujeron factores externos,especialmente desde Europa: que hacer volar un ómnibus de escolares esaceptable en ciertas circunstancias, y que sus desdichas son culpa deIsrael.Es característica general de los regímenes árabes deslindar susresponsabilidades por las lacras y falencias propias. El islamismo haelevado esa tendencia a un plano universal: el Islam, perfecto, aguarda elcolapso de Occidente, pútrido, para hacerse cargo de las riendas del mundo yredimirlo. A la espera de ese apocalipsis, procede a distorsionar larealidad, que es bastante simple: cuando el islamismo se hace cargo no hayredención alguna, sino estancamiento, enseñanza del odio, postración,sacralización de la muerte.Y no puede compararse con ningún segmento del cristianismo, ni del judaísmo,ni de ninguna otra religión, en las que no hay fracciones armadas queempuñen utopías totalitarias en aras de la hegemonía mundial. De hecho, elislamismo no se asemeja a cualesquiera movimientos religiosos, sino alnazifascismo o al comunismo.Los resultados de las elecciones palestinas (25-1-06) revelan nuevamente laproclividad a la necrofilia. Ya hemos denunciado que el hasta ahora Gobiernodel Fatah incluye grupos terroristas como el Tanzim, pero el jueves elterrorismo se ha entronizado: 76 de los 132 representantes palestinospertenecen al Hamas, creado en 1987 como ala local de la HermandadMusulmana, fundada a su vez en 1929 en Egipto.Su plataforma de 36 artículos (18-8-88) establece en el preámbulo que "elIslam va a destruir Israel como ya ha destruido a otros", que "el Día deJuicio llegará cuando los musulmanes maten a los judíos" (artículo 7) y que"Palestina es íntegramente tierra islámica y todo musulmán debe procurarliberarla dondequiera se halle" (artículo 13). El cordial documento cita deLos Protocolos de los Sabios de Sión, culpa a los judíos de las revolucionesfrancesa y rusa y de las dos guerras mundiales, y advierte de que "abandonarla lucha contra el sionismo es alta traición y se castigará a los malditostraidores" (artículo 32).Hamas comenzó su serie de asesinatos de israelíes con el de Avi Sasportas(18-2-89), y desde entonces mató a sangre fría a más de 600 israelíes ycelebró tanta muerte con danzas y disparos.Los optimistas incorregibles dirán que el programa de un grupo belicoso semodera cuando éste alcanza el poder. Pero ya han mostrado los talibanes ylos ayatolás que el ejercicio del poder islamista es tan destructivo comosus "programas": no actúa para elevar de su rezago a las sociedades quesecuestra, sino para destruir el progreso de las demás. Es un impulsodevastador disfrazado de servicio a la divinidad –ropaje bastante másambicioso que el de la raza o la clase social, que esgrimieron los otros dostotalitarismos del siglo XX.Varios diagnósticos vienen proponiéndose acerca de las causas del triunfo deHamas. Unos sostienen que la retirada unilateral israelí de Gaza dio ímpetua los terroristas. Así, el titular de primera página del periódico MakorRishón rezaba (27-1-06): "Cinco meses después de la Desconexión: el Estadode Hamastán". Otros encuentran en "la ocupación" la raíz de todos los males,Hamas incluido. Así lo sostuvieron parlamentarios israelíes que sonpalestinos, y que aquí pueden expresarse con mayor libertad que en lospaíses árabes. Una tercera opinión apunta al hartazgo de los palestinosdebido a la endémica corrupción de su gobierno. El voto a los binlandenlocales habría intentado castigar a funcionarios venales más que someterse ala interpretación sanguinaria del Corán.El diagnóstico certero requiere de mayor perspectiva histórica, pero aIsrael lo aqueja el dilema inmediato de cómo actuar.EL MISMO VIEJO ECOEn principio, podríamos guardar cauto pesimismo hasta ver los primeros pasosdel Hamas y mientras tanto destacar el aspecto positivo de los comicios.Después de todo, los palestinos están, junto a libaneses e iraquíes, entrelos primeros pueblos árabes que empiezan a ensayar la democracia. Porsupuesto, el comienzo es difícil, y por ahora se trata de una democracia muyimperfecta. Las últimas elecciones tuvieron lugar hace diez años, y lalibertad de expresión de los palestinos está cercenada (salvo los que vivenen Israel).Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos (22-1-06), durante estoscomicios muchos imanes trasgredieron la ley al transformar sus sermones enarengas a favor del Hamas. En la mezquita Al Susi, en Gaza, se desató unabatahola (21-1-06) cuando los feligreses quisieron justamente detener lapropaganda política.Imperfecciones a un lado, podría haber despertado alguna esperanza el vercómo los palestinos comenzaban a construir una democracia. Nunca admitiránque se lo deben al ejemplo de Israel, y tampoco éste espera al respectogratitud alguna, salvo la que consiste en que nos dejen vivir en paz. Entredemocracias no hay guerras, y la consolidación entre ellos de una sociedadlibre es condición necesaria para la paz.Concretamente, el hecho de que Hamas participara de las elecciones (adiferencia de la Yihad Islámica, que las boicoteó) indica de por sí que,aunque siga insistiendo en que actúa por derecho divino, en rigor harecibido su mandato del pueblo por vía de instituciones que se supone habráde respetar. Hasta aquí la visión del optimismo, tal vez excesivo.Una más escéptica sostendría que, para evitar que Hamas reanude en breve losatentados terroristas masivos que ya anuncia, debería procederse como enArgelia. Allí, cuando en 1991 los islamistas ganaron las elecciones, éstasfueron canceladas y se abrió un proceso de lenta democratización social quellevó a que en 2004 los terroristas fueran derrotados en las urnas. Se tratade una de las grandes paradojas que jaquean a las democracias: hasta quélímite pueden admitir en su seno a quienes explícitamente proclaman elpropósito de destruirlas.Con todo, la nación argelina no vociferaba el designio de aniquilar a otranación, y por ello la solución a su problema fue un asunto interno. Con lospalestinos es diferente, porque si la Autoridad Palestina vuelve atransformarse en un instrumento encaminado a destruir el Estado hebreo, ésteno podrá permanecer indiferente.Hasta ahora las autoridades palestinas expresaron su impotencia o su desganopara desarmar a los esbirros del terror. Esta impotencia incluyó al másmoderado de los dirigentes palestinos, Nabil Shaath, quien dirigió lacampaña electoral de Fatah. Las consecuencias están a la vista: el terror seha apoderado de la Autoridad Palestina, y toda su maquinaria de seguridadpuede caer en sus manos.A largo plazo, decíamos, habrá paz cuando los palestinos aprendan que enPalestina nunca tuvieron un Estado, ya que hasta 1920 los únicos palestinoseran los hebreos: Fondo Nacional Palestino, Orquesta Filarmónica Palestina,diario Palestine Post... todos judíos. La brigada de voluntarios judíos quecombatió al franquismo se denominaba Brigada Palestina, como la que combatióen el ejército británico durante la Segunda Guerra. Y no hablaban árabe sinohebreo, y leían el alfabeto de Jesús, un judío en Judea, jamás palestino. Elpredecesor de Arafat, Ahmed Shuqeiri, lo expuso en la ONU (31-3-56):"Palestina no es sino Siria del Sur".Durante la segunda mitad del siglo XX la voz palestinos sufrió unametamorfosis semántica sin parangón. Los judíos de Sión dejaron deutilizarla al independizarse (15-5-48), y el término fue abandonado en ellimbo semántico, del que lo recogieron los árabes. Esta transformación noles quita derechos a un Estado propio, pero sí debería acallarlos cuando seproclaman únicos dueños de esta tierra.Y a medio plazo, decíamos, no habrá guerra cuando decidan crear lo propio enlugar de destruir lo ajeno. Esa decisión parece hoy más remota, porque, aunsi Europa se decide a unirse a Israel y a EEUU para enfrentar a Hamas, elrégimen iraní lo proveerá de arsenales y recursos.Cuando los iraníes votaron limitadamente eligieron lo peor. Los palestinostambién. Y por más que Israel siga haciendo esfuerzos por forjar un OrienteMedio de paz, desde la nueva Autoridad Palestina reverbera el mismo mensajeque desde Teherán, como un eco tenebroso: "Pasarán cientos de años, pero delas ruinas de nuestras ciudades siempre resurgirá el odio contra ese puebloque es el responsable de todo lo sucedido y de lo que padecemos: el judíointernacional" (Adolf Hitler, Mi testamento político, 29-4-45).

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